You make me strong

He tardado mucho en escribir esta entrada. Demasiado tiempo para escribir algo sobre aquello que más me importa. Creo que algo dentro de mi esperaba  a que llegase el momento adecuado para seguir escribiendo aquí. Con el tiempo he aprendido que todo  llega y que todo es perfecto en la manera en la que ocurre.  Si consigues apartarte de todo, podrás ver como todo va encajando de la mejor de las maneras.

Es curioso cómo las cosas que antes eran importantes pueden dejar de serlo, cómo todo cambia cuando algo nuevo llega y lo pone todo patas arriba, haciendo que te preguntes que es lo que ha cambiado. Como lo que antes te costaba dar, lo que parecía difícil ahora ya no da tanto miedo y los problemas que antes eran insalvables ahora son cosa del pasado  ¿Que es lo que ha cambiado? A menudo es difícil darse cuenta. Yo he cambiado. 

Hay una frase que me gusta, que me recuerda muchas cosas. Esa frase dice así: La manera más fácil de cambiar el mundo es cambiándote a  ti mismo.  Quizá ha llegado el momento de dar un paso más, de saltar al vacío sin mirar. De cerrar los ojos y creer que ahí abajo hay una red que jamás te permitirá caer. Porque no sé  que es lo que tiene, ni sé que es lo que me da, pero desde que la vi por primera vez, el mundo parece un lugar mucho mejor y sé, aunque no se lo diga a nadie, cuanto le debo a esa persona. Porque tú me haces fuerte, tu haces que quiera ser mejor de lo que soy y haces que quiera escribir.

 

Y eso te lo tengo que agradecer a ti, because you make me strong y …

Paraiso

Paraíso

 

Porque antes de ti no me gustaba demasiado la playa y ahora cada vez que voy contigo es como visitar el paraíso.

 

Gracias por todo

Conexiones Mágicas

Escribo esto porque tengo que decirte, que no se como decirte cuanto te quiero. No encuentro palabras para expresar que, todo lo que pueda hacer para darte las gracias, será siempre poco, y que si supiera hacer más de lo que hago para hacerte bien, para hacerte reír, lo haría sin dudarlo.

También quiero contarte que, hace tiempo, una noche fui a tu ciudad. Cuando aun no sabía que existías. Y quería decirte que, si pudiera volver al pasado, a las fiestas de ese extraño lugar en el que vives, si entonces hubiese sabido lo que sé ahora, habría corrido. Habría corrido hasta no poder más. Habría cruzado la ciudad hasta tu casa, hasta donde vives. Habría llamado a tu puerta y cuando te hubiese visto por primera vez. Cuando hubiese estado frente a ti. Te habría dicho que eres la bondad absoluta, y te habría contado que dentro de 7 meses tu y yo nos conoceremos, por casualidad, por que tenía que suceder. “Porque si estaba escrito que nos encontremos, entonces nos teníamos que encontrar”. Y que no iba a tener más remedio que enamorarme de ti. Te habría dicho que hasta ese momento te estaría esperando. Porque cuando llegase ese momento, tu harías que todo hubiese merecido la pena. Te habría besado en la mejilla, y te habría prometido el más perfecto de los bailes. Porque cariño, si pudiera cambiar una sola cosa de mi pasado, sería esto. Para tener la oportunidad de correr hasta ti. Para compartir contigo todo ese tiempo, estos últimos meses. Porque te echaba de menos antes de conocerte. Porque te has llevado todo el daño y has dejado esperanzas, amor y la sensación de no sentirme perdido. Ahora sé que vivir no es sólo respirar.

Hoy recuerdo aquella noche tan oscura y pienso, que quizá, en ese momento me encontraba demasiado cerca de las piezas como para poder descifrar el dibujo que formaba el puzzle. No era capaz de entender que el destino tenía guardado a alguien para mi. Y que, todos y cada uno de los momentos hasta encontrarnos, eran necesarios. Porque a pesar de que por aquel entonces no supiese hacía donde me dirigía, tu venías en mi dirección. Lo más rápido que podías. Y aunque me pidas que no te mire, no puedo dejar de hacerlo. Porque nadie antes que tú me ha hecho sentir tan seguro, y tan inseguro, tan tranquilo, y tan alborotado, tan importante… y tan insignificante.

Escribo esto por ti y por mi. Por nosotros. Por lo que somos y por lo que podemos ser. Porque me gustaría que cuando estés sola, sientas que sigo a tu lado.

 

Porque te quiero…

 

Serendipity

 

…y no puedo dejar de quererte.

 

 

 

“Que como yo a veces sueño,

Nadie a soñado contigo.

Que como te echo de menos,

No hay en el mundo un castigo”

Supersubmarina
De las dudas infinitas

 

 

La Bondad Absoluta

El cristal me enseña lo que soy.  Mi disfraz ya no engaña a nadie, ni me me esconde de mi mismo. De ver mi realidad. Mi verdadero yo. Divertido a veces, incorrecto otras… encantador si la suerte me acompaña, y un desastre la mayor parte del tiempo. Soy el reflejo de una realidad delirante, que hace que cada vez entienda menos la vida y más las historias en las que me pierdo cada noche.

Como explicar con palabras algo que no entiendes. Como decir algo importante a la persona que lo ha cambiado todo. A la que me sacó de la oscuridad y me enseñó que el mundo puede ser un lugar mejor si abres los ojos en el instante adecuado. Como decirle que, la esperaba a pesar de no saber que existía y que ya era suyo mucho antes incluso de conocerla. Perdóname, porque eres la Bondad Absoluta, y quizá, yo no supe estar a la altura. No siempre es fácil vencer al miedo y continuar. No siempre todo es del color de tus labios. No siempre todos los momentos son perfectos.

Nadie más me conoce como yo. Y quizá esta noche no deje de escribir hasta que salga el sol. Para encontrar la respuesta que busco. Por mi y por ti. Mi verdad universal. La que me haga volver a ser el mismo idiota que he sido siempre. Porque antes de que llegaras, mi vida era un marco vacío, sin ninguna foto que poner. Porque llevo mucho tiempo buscando esa verdad. Mi verdad. Y esa verdad es, que no quiero más que lo que tú me das.

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A quien le importa el qué dirán si quizás, ya no hay más secretos que guardar. Si quizás, tú eres el final.

 

 

Infinitos

No quiero sentir más frió, mas desaliento, más soledad. Más de esto. No más. Se acabó. Hoy le digo adiós a la oscuridad.

Sé que hoy será un día que recordaré. No importa que sea bueno o malo. La vida no es ni una ni otra. Ni ambas ni ninguna. Vivir es aceptar el momento y hacerlo lo mejor que puedas con las cartas que te tocan en cada mano. Jugar valientemente, aceptando cualquier golpe que el azar pueda darnos. Pero aprendiendo de cada uno de ellos. Hoy aprenderé cosas nuevas de mi mismo y del mundo que me rodea. Sé que reiré y lloraré, pero sé que todo será parte de la misma cosa. Correré y estallare en mil pedazos. Hoy seremos infinitos.

Porque es hora de rendir cuentas con mi destino. De cobrar los atrasos que me debe. De ser feliz y disfrutar de cada momento. De no esconderse y brillar.

Porque es el momento que esperaba. La señal para seguir adelante. Mi camino. Mi verdad. Mi reino. Mi razón. Porque es el momento perfecto. Porque es mi momento. Y esos momentos no se cuentan con palabras. Se disfrutan y se sienten. Se viven.

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Por los momentos en que seremos infinitos

Mi corazón no va a tener nada que hacer

Quizá toque esperar, quizás toque llorar, quizás toque reír hasta quedarnos sin aire. Tratar de planificar la vida a veces no tienen ningún sentido.

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Tomar una decisión, y seguir hasta donde ella te lleve. Sea donde sea. Eso es todo. Es imposible adivinar hacía donde te conducirá un camino cuando lo empiezas. Ni saber a quien te encontrarás en él. Lo único cierto es, que si eres honesto con lo que quieres en la vida. Si lo persigues con todas tus fuerzas. Si no finges que no te importa fracasar, ni te autoconvences de que no tiene importancia. Al final, la vida te lo da.

Esperar al momento perfecto. Es ese en que todo se detiene y las cosas surgen como por arte de magia.  Como un veneno dulce que todo lo envuelve y cambia el color de las cosas. Es la llamada que nadie responde. Vivir en el filo de la navaja. Gritar un secreto a voces. Estallar y no callar. Ponerlo todo en la balanza y dar el paso. Dejar al azar sin nada que decir y nunca abandonar. Porque nunca abandonar es no fracasar. Porque quizá, mi herida ahora pide sal.

El mundo está loco, lo he visto. La vida te romperá el corazón miles de veces. Eso está asegurado. Pero sé, que lejos de aquí, hay un lugar. Sé que tendré que luchar y correr para llegar a él. Para volver a soñar, para volver a volar. Poque aunque el sudor me acompañe en cada amanecer, él nunca contemplará echarse atrás. No dudará. Encontrará la felicidad. Siempre con viento a favor. Sé que no me dejará caer.

Y sé, que cuando llegue ese momento perfecto, mi corazón no va a tener nada que hacer.

 

El Rey de la Excusa

El rey de la excusa es alguien que siempre encuentra motivos para no hacer algo. Las excusas que se inventa son la tapadera perfecta a algo mucho más profundo, a algo mucho peor. A su miedo. A su miedo del mundo. A su miedo de si mismo. El rey de la excusa es el mayor farsante que he conocido jamás. El rey de la excusa soy yo.

Ser escritor implica contárselo todo al papel. Escribir significa contar aquello que no eres capaz de decir a los demás. Tus peores miedos y preocupaciones, tus peores días, tus peores errores. Desnudarse completamente delante de los demás y dejar que quien lo lea te conozca de una forma tan profunda que puede llegar a asustar. Escribir, escribir de verdad, requiere valor. Valor para vencer tus miedos y reafirmarte en quien eres a cada palabra que trazas sobre el papel.

Hoy voy a contar toda la verdad. De mi y de mi mundo. Simplemente mi verdad. (Estoy temblando sólo de teclear estas palabras) Para vencer ese miedo, esa barrera que no me deja avanzar y que me oprime, que me ata y que me convierte en algo peor cada día.

Tengo muchos miedos

Tengo miedo a no encontrar un trabajo, a no ser válido para aquello que estudié y que tanto me disgusta. Tengo miedo a que mis días pasen lentos, sin nada que hacer, sin nada nuevo que contar. Tengo miedo a sentirme cómodo con una vida así.

Me preocupa demasiado lo que otros puedan pensar de mi. Aunque no los conozca, aunque no me importen. Creo que por eso escribo aquí, sin decir mi nombre. Creo que por eso tarde tanto en decirle a la gente que escribía. Porque soy tímido y siempre lo he sido, porque me cuesta conocer gente aunque lo disfrace con bromas estúpidas, porque me aterroriza dar el primer paso, porque pienso demasiado las cosas y porque siempre me ha costado confiar en alguien completamente. Porque siempre me ha costado contar las cosas importantes, pensando que era mejor así, que era mi carga. Por miedo a lo que otros pudieran pensar.

Me aterroriza estar sólo. La soledad es lo peor que puede sentir una persona y me asusta poder sentirme así por mucho tiempo. No quiero ni pensar la cantidad de noche que he de pasar sintiéndome así.  Sentir que nadie me escucha, que nadie me comprende. Me aterra no encontrar a nadie o que no haya nadie para mi. Me asusta que al final del camino sólo hayan golpes, remordimientos y dolor. Me aterroriza encontrarme con su mirada una noche de madrugada y quebrarme como un espejo golpeado por una piedra.

Pero me asusta aun más volver a intentarlo. Tengo miedo a conocer a una gran chica y volver a joderlo. No soportaría volver a sentirme roto en mil pedazos otra vez. No puedo volver a pasar por lo mismo. Y sé, que mis continuas excusas para todo jugaron un papel importante en lo que ocurrió. Detrás de cada excusa estaba una mentira, o una inseguridad, o simplemente estaba demasiado asustado como para admitir que me había equivocado. Y lo que mas me asusta es, que quizá no haya aprendido nada de todo esto, y vuelva a cometer los mismos errores. Otra vez.

Tengo miedo a que los demás sepan cuanto me importa escribir. Siempre lo disfrazo con frases como “he escrito otro relato de esos” como si no hubiera volcado todo lo que soy en cada uno de ellos. Como si pensara que no fueran dignos de ser leídos por nadie. Como si me avergonzara de lo mejor que se hacer. Como si no sirviera nada de lo que he hecho. Como si sintiera miedo de lo que puedan pensar de mi por escribir. Como si fuera más importante su opinión que mi sueño.

Y lo que más me asusta de todo, es no servir para esto, para ser escritor. Tengo miedo de que llegue un día en que me de cuenta de que nunca llegaré a serlo. Que no tengo talento, ni dedicación, ni historias que contar. Que todo fue un pasatiempo de alguien demasiado acostumbrado a perder, demasiado acostumbrado a vivir en mundos inventados porque no le gustaba como se veía a sí mismo en este.

Tengo miedo de despertar y comenzar a llorar, llorar por no tener motivos para seguir luchando, motivos para sonreír, motivos para vivir.

Tengo muchos miedos, y no se como curarme. No sé como dejar de ser el rey de la excusa.  No sé como ser mejor.

Feliz Nuevo Año

Un año que acaba, otro más empieza. Esta entrada no pretende ser el desahogo de una situación personal.  No formará parte de esa válvula de escape que puede ser para mí el escribir aquí.  Con estas palabras quiero hablar de este año que termina. No podemos escapar del paso del tiempo y de su empeño por cambiar las cosas y borrar todos los recuerdos de nuestras mentes. Un año acaba, otro más empieza. Y aunque las cosas cambian, hay cosas que son atemporales, y cosas que no hay modo de olvidar. Creo que la siguiente historieta de Mafalda, de 1968, es un buen ejemplo de esto que acabo de decir. Porque el tiempo pasa, pero los problemas son siempre los mismos.

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Este ha sido un año especial. Para bien y para mal. Un año de contrastes, de luces y sombras. También un año de primeras y últimas veces, podría decir. Ha sido el año en que he acabado la carrera, el año en que encontré mi primer trabajo como ingeniero, el año en que por primera vez gané dinero por algo que había escrito. También el año en que por primera vez alguien menor que yo me trató de usted y el año en que he sabido lo difícil que es ser adulto y responsable de realizar un trabajo. Puede que haya sido un año de pequeños éxitos y retos. De momentos y sensaciones que no cambiaría por nada.

Y también ha sido el año en que he tenido que aprender a convivir con el desamor, la tristeza y el dolor de la pérdida. Hay personas que están bien solas, que pueden sentirse completos sin nadie que camine a su lado. No es mi caso. Por mucha gente que haya a mi alrededor, siempre me sentiré solo sin alguien que recorra el camino junto a mi. “Todo artista necesita una musa”.  Ha pasado tiempo desde aquella tarde en que todo se rompió, pero sé que aun no estoy al cien por cien y a veces, todavía echo la vista atrás y recuerdo aquel tiempo, aquella sensación de ser pequeño otra vez y haber sacado todo matriculas en el boletín de notas cada vez que me sonreía, era como el final perfecto para un cuento, era lo mejor que me había podido pasar. Y ahora, aunque me duela reconocerlo, sé que ya no soy el mismo después de perderla.

Pese a eso, pese a todo. Creo que por fin estoy listo, que puedo pasar página y seguir adelante. Soy un poco más viejo y mucho más sabio. Y aunque a veces la vida nos da la espalda y todo se vuelve oscuro, aunque caiga muchas veces, sé que encontraré la solución y los ánimos para levantarme y seguir caminando.

Este año ha sido todo eso y muchas cosas más que no cabrían en una entrada y aunque me dejo cosas importantes, tengo que parar aquí, pues están a punto de dar las campanadas de medianoche y se me echa el tiempo encima.

Feliz año a ti, desocupado lector. Espero que 2014 sea todo lo que esperas que sea.

¿Y para el próximo año, yo que le pido?

ESPERANZA

Sólo seguir escribiendo con la misma ilusión que el primer día.

FELIZ AÑO